CLONACIÓN HUMANA, EVOLUCIÓN DIRIGIDA Y EXTRATERRESTRES.

 

 

Actualmente la clonación humana esta prohibida y es un tema tabú en cualquier discusión científica. Sin embargo, creo que la posibilidad de clonar determinadas personas excepcionales -determinados genotipos “geniales”- es algo que no solo traerá un mayor beneficio a las generaciones futuras, sino que nos permitirá comenzar a dirigir nuestra evolución. Es mas, en último termino, podría llegar a ser condición sine quam para la supervivencia de nuestra especie. Me explico:

 

Lo que sugiero es la clonación de determinadas genialidades, como por ejemplo Einstein o Edison, de los cuales se dispone de muestra de tejido. Pensemos por un momento que descubrimientos podrían realizar no uno, sino cinco o diez Einsteins o cuantas cosas podría inventar Edison si viviera en nuestros días, y en la generación siguiente, y en la otra y así sucesivamente. Sin duda los beneficios son incalculables. No propongo clonar a cada premio Nobel, porque la gente muy inteligente o superdotada (como se quiera llamar) surge de forma espontánea en cada generación. Pero los genios, esos extraordinarios mutantes, que además no suelen dejar hijos ¿Deben perderse para siempre en el olvido? ¿Debe contentarse la humanidad con un genio cada siglo o siglo y medio? ¿Puede permitírselo realmente? Y no es solo en el campo de la ciencia, imaginemos que podrían pintar diez Picassos o lo que podría llegar a pintar Dalí, no solo en el movimiento artístico en que vivió originalmente, sino en cada etapa artística que viva la humanidad. Y eso teniendo en cuenta sólo con los genios de los que tenemos muestras de ADN, porque teóricamente el ADN de genios como Leonardo Da Vinci, J.S. Bach o Newton es todavía recuperable. Si uno piensa en las posibilidades, es realmente triste que algunos genios, como Aristóteles, se hayan perdido definitivamente a lo largo de la historia.

 

Cuando digo que de esta forma podríamos controlar nuestra evolución, no me refiero a cruzar esos clones con gran parte de la población, ni mucho menos. Eso seria un grave error por muchas razones, entre ellas, aunque no son las más importantes, el aumento de endogamias y la perdida de variabilidad que supondría. No, lo que propongo es simplemente tener una veintena de genios de cada tipo en cada generación. Con esa cantidad bastaría para que nuestra civilización, nuestra especie, avanzase mucho más rápido, se desarrollase antes. El ser humano, como individuo, no se aparea sólo en función de los caracteres genéticos de los individuos, de forma que otros factores como el dinero, posición social, creencias religiosas… determinan en mayor medida el éxito biológico del individuo que su genotipo. Por esta razón, el ser humano -como especie- ya no puede evolucionar a través de su genotipo, sino a través de su civilización, de su tecnología. Cuantas más herramientas creamos y dominamos, mayor cantidad de nichos podemos ocupar, mayor es la cantidad de población que podemos sostener para un espacio dado y mayor es la cantidad de otras especies que sometemos. En un posible choque contra otra especie inteligente, sería la de mayor tecnología la que venciera. Por eso la clonación selectiva de genios nos permitiría controlar y acelerar nuestro desarrollo y evolución.

 

Nos podemos preguntar ¿para que tanta prisa?, con la producción natural de genios, de uno por siglo, no nos ha ido mal, hemos dominado la Tierra, y tarde o temprano llegaremos a Marte, que importa hacerlo en veinte años que en doscientos si se acaba llegando. Pero a cualquiera que crea que la tecnología y el progreso trae el bienestar al hombre, que vea como las enfermedades mortales de ayer son el problema menor de hoy, que las limitaciones de antes (de comunicación, de transporte, de esperanza de vida…) van siendo disminuidas, comprenderá que acelerar los descubrimientos es siempre algo deseable, y en ultimo termino quizás necesario para la supervivencia de nuestra especie. Y aquí es donde entra en juego la palabra “extraterrestre”. Desde un punto de vista probabilístico, afirmar que de los miles de millones de planetas del universo sólo uno, el nuestro, tiene vida es algo impensable. Si nos fijamos en la historia evolutiva de nuestro planeta, vemos que la evolución tiende a la aparición de vida inteligente, a la toma de conciencia. Apareciendo ésta no sólo en nosotros, sino en varios grupos bastante distantes entre sí como los delfines o los pulpos, lo que indica que la aparición de inteligencia es algo común en el proceso evolutivo, no un proceso azaroso irrepetible.

 

Por todo ello se puede concluir que hay vida inteligente ahí fuera. Lo que no se sabe es lo lejos que está. Esto es algo crucial, ya que si bien la posibilidad de que haya vida inteligente en el resto del universo es muy alta, la posibilidad de que esta se encuentre en un radio de 10-20 años luz es más bien baja. A mayores distancias las posibilidades de interacción serían casi nulas, siempre que ninguna de las teorías físicas que permiten viajar más rápido que la luz se demostrara cierta. Pero si fuera posible la comunicación y/o el transporte más rápido que la luz, el radio se ampliaría y el encuentro con otras especies inteligentes sería casi seguro. Desgraciadamente la interacción, si estudiamos la historia humana, sería la habitual entre dos pueblos extraños, la guerra. Una guerra que solo ganará la especie más avanzada tecnológicamente, por lo que el uso de clones de genios para desarrollarnos es algo no solo deseable, sino imprescindible para nuestra supervivencia como especie a largo plazo. Una cosa es cierta, si se puede viajar más rápido que la luz nos vamos a encontrar con mucha gente, y puede que algunos no quieran usar clones para acelerar su desarrollo, pero otros seguro que si, y en la lucha por la supervivencia, esas especies serán las vencedoras.

 

 El único problema (y bien importante) de la clonación humana es garantizar una vida digna a estas personas, a estos clones. A mi modo de ver lo más sensato sería que fueran clonados en laboratorios públicos, gestados en madres de alquiler y entonces dados en adopción por un sistema doble ciego a parejas completamente normales. De esta forma ni el estado ni las parejas sabrían que están adoptando al clon de un genio, y no aun niño normal y corriente. Así se garantizaría la infancia normal del clon. El único problema que queda por resolver es el aspecto físico. Nadie sabe que aspecto tenía Einstein de niño, pero si de adulto, por lo que cuando el clon, ya adolescente, fuera detectado el estado le ofrecería gratuitamente (y quizás de forma obligatoria) una operación estética, en la que le hicieran una nueva cara, de forma que pudiera vivir libremente su vida. El clon, de esta forma, no seria obligado a nada, podría vivir libremente su vida, y aunque su talento natural le debería impulsar a desarrollarse como genio, no sería de extrañar que de los veinte clones sólo cuatro o cinco al final llegaran a investigar y descubrir algo. El resto serían empleados de correos, panaderos o tramoyista. Aun así, cinco Einsteins por generación permitirían un avance científico sin precedentes. No creo que existan objeciones éticas a este trato hacia los clones, ya que se les garantiza una vida completamente normal, sin presiones de ningún tipo hacia lo que deben hacer.

 

El gran punto negro de este sistema es la operación del clon al llegar a la adolescencia. Pasando por alto el cambio tan drástico que conlleva el alterar el aspecto físico de un  individuo, aun con su consentimiento, el operarse implica que la persona sabría que es un clon, a no ser que se operara a consecuencia  de un “accidente”, lo cual no es muy ético que digamos. De forma que el objetivo de que llevaran una vida perfectamente normal se haría inalcanzable. Si uno sabe que es un clon de Shakespeare empieza a pensar que no debe trabajaren la carnicería de su padre como quería, sino escribir lo que se le pase por la cabeza. El creer que uno tiene una estructura cerebral única y genial podría, de hecho, impedir que ese clon hiciera nada importante.

 

Por ello, la situación ideal pasa por que se identifiquen algunos de los genes responsables del aspecto físico de una persona y que estos genes se cambien al azar en el genotipo de estos clones. De manera que aunque en su interior tuvieran el cerebro de un genio, en su exterior presentaran un aspecto individual propio, lo que permitiría que con el sistema de adopción doble ciego, descrito anteriormente, llevaran una vida completamente normal. En ese sentido posponer la creación de estos clones hasta que esos conocimientos estén disponibles, es en mi opinión, la elección más acertada. Mientras tanto nuestra tarea debería ser mantener el ADN de los genios del siglo XX e intentar recuperar el de los genios anteriores.

 

 

Por Seudónimo

 

 

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