ALEGATO A FAVOR DE LOS FUMADORES

 

            Primero quiero aclarar que escribo esto desde mi condición de no fumador, o más bien, desde mi condición de fumador pasivo ya que sufro durante mi visita a bares de dudosa reputación los humos de los fumadores y, posteriormente, cuando salgo del bar, sin comerme un colín, el olor apestoso a colilla.

 

            ¿Por qué estoy entonces a favor de los fumadores? Pues porque los fumadores realizan una importante labor social. Con los elevados impuestos que pagan están pagando la Seguridad Social a todos los españoles ya que, aunque se argumenta que pagan el elevado gasto sanitario que provoca el tabaco, también es evidente que “el tabaco puede matar” y de hecho lo hace y esas pensiones dejan de pagarse con el consiguiente ahorro para las arcas del Estado. Además debemos considerar que la gente mayor enferma más, por lo tanto ese gasto sanitario de esas supuestas personas mayores que vivirían sin no hubiesen fumado también se ahorra.

 

            Es decir, el tabaco es muerte, ¿y qué seriamos nosotros sin la muerte? Actualmente estoy leyendo el libro “Las intermitencias de la muerte” de José Saramago y, creedme, las consecuencias de la desaparición de la muerte no son nada agradables. Sin el tabaco, el actual envejecimiento de la población se agudizaría aún más y eso sería insostenible para la economía.

 

            ¿Y cómo viviríamos sin el tabaco? Pues aquí he reflejado algunas situaciones que dejarán claro que el tabaco es necesario.

 

·        Situación 1- Unos amigos se encuentran en una concurrida calle de marcha, haciendo una botellota. De repente uno de ellos dice:

         - Me apetece tener algo en la otra mano mientras me bebo mi cubata, no sé por qué.

               - Pues ahora mismo no tengo nada que te pueda servir.

               - En ese caso empezaré a darte puñetazos en los riñones.

               - ¡Ouh!

 

·        Situación 2- El mismo escenario de antes:

               - Oye, ¿has visto que chavala tan linda hay allí?

               - Sí, como para no verla. ¿Por qué no vas y le pides fuego?

               - ¿Fuego para qué?

               - No sé... ¡quieres dejar de darme puñetazos en los riñones!

 

·        Situación 3- Humphrey Bogart se encuentra solitario apoyado en la barra bebiendo un whisky doble. En ese momento entra Ingrid Bergman y se sienta en una mesa para dos y pide una botella del mejor vino de la casa. Bogart cruza la mirada con Bergman y empieza a buscar en su chaqueta un paquete de tabaco para que el humo le haga aún más interesante, pero el no encontrarlo (ya que no existe), le hace sentirse inseguro. Ingrid Bergman se levanta y se acerca a él, a continuación empiezan a darse puñetazos en los riñones.

 

·        Situación 4- Un supervillano ha atrapado a James Bond. Se debate con qué martirizarlo para sacarle información y su opción preferida es quemarle ciertas partes del cuerpo con algún objeto cilíndrico. Cuando por fin vuelve de buscar en su fortaleza ese objeto, sin éxito, se da cuenta de que James Bond se ha escapado y, de paso, se ha llevado a su mujer. Todo esto no hubiera pasado si al supervillano se le hubiera ocurrido torturarlo mediante puñetazos en los riñones.

 

·        Situación 5- Tan solo imaginaos como acabaría una escena de cama.

 

            En fin, que no os empeñéis en ser inmortales.

 

 

PRFFFFFFFF